Matanza de Katyn

por Gonzalo Guerrero

La línea Curzon  era frontera de Polonia con Rusia acordada tras la primera GM. Como las potencias capitalistas se aliaron todas contra la revolución bolchevique y comenzaron una intervención militar de cierto éxito, Polonia acabó quedándose con territorios de Bielorrusia y Ucrania más al Este de la línea Curzon.

La URSS reclamó para sí estos territorios en el momento en que la Alemania nazi  se apoderaba del resto de Polonia. Como consecuencia de ese conflicto había prisioneros polacos en poder de los soviéticos y dichos prisioneros estuvieron trabajando y viviendo en la zona  hasta que Alemania, rompiendo el pacto de no agresión firmado con la URSS, atacó las fronteras (22 Junio 1941). La técnica de la guerra relámpago alemana era que unas columnas blindadas y motorizadas rompían el frente oponente y asaltaban su retaguardia para aislarlo y rendirlo rápidamente. Esto daba muy poco tiempo a retirarse y cuando los soviéticos comenzaron a retroceder no tuvieron transportes para evacuar a los prisioneros polacos y estos quedaron en manos de los alemanes.

La Alemania nazi no sólo siguió haciendo la guerra al mundo, sino que siguió con sus intrigas diplomáticas. Al  inicio de la campaña contra la URSS en la IIGM intentó llegar a un acuerdo con Gran Bretaña y sus aliados enviando a Rudolff Hess a las islas británicas (11 de mayo 1941), también sabía de la intención de los ingleses de poner un gobierno favorable a sus intereses una vez Polonia fuera liberada.

Por ello, en 1943 los alemanes denunciaron haber encontrado unas fosas comunes con cadáveres de prisioneros polacos a los que según ellos habían asesinado los rusos al inicio de la guerra en Polonia (1940). Que Goebels, el padre de la célebre frase de ‘repite una mentira y se acabará convirtiendo en verdad’ y maestro de la propaganda nazi se congratulara del resultado de esas pesquisas en su diario personal  dice mucho de cuál era la verdadera intención. Que Gorbachov avalara esta historia una vez destruyó la URSS con su supuesta renovación (Perestroika) y que sea un bien pagado orador al servicio de los enemigos del socialismo dice bastante más.

Las matanzas de poblaciones ‘infrahumanas’, como calificaban los nazis a las de los paises saqueados, fue algo habitual. Baby Yar en Ucrania, Lídice en Checoslovaquia, Oradour-sur-Glane en Francia, Marzabotto en Italia o campos como  Auchwitz son suficiente prueba de que esas prácticas formaban parte de su estrategia de guerra y colonización. Lo llamaban Guerra Total. Prácticas que pretendieron ser ocultadas, como cuando destruyeron antes de su captura el campo de Treblinka en el que se calcula en 800.000 las personas asesinadas. Francisco Boix, catalán prisionero en Mauthausen contó cómo después de la derrota de Stalingrado llegó la orden de destruir todo el material fotográfico, él aprovechó su posición de preso trabajador en la oficina para esconder poco a poco cerca de 20.000 negativos que luego sirvieron para documentar el horror,  las fotos de las ejecuciones y  otros aspectos de la vida cotidiana del campo que sirvieron para probar dichos crímenes en los juicios de Nuremberg.  Fueron salvadas de su destrucción por la colaboración de otros prisioneros y de una familia alemana que arriesgó su vida en esa empresa. Fichas de prisioneros fueron preservadas ocultándolas entre paquetes de fichas en blanco para evitar que ardieran junto a miles de otras pruebas.

Pero, ¿por qué se sabe que el atribuir a los rusos la matanza de Katyn es una falsificación?

Hechos como que el 96% de los casquillos encontrados en las fosas fueran de fabricación alemana y fechados en 1941. El hecho de hallarse en una fosa ucraniana (Volodymyr Volyns’kiy)  a varios cientos de km  insignias de policías polacos prisioneros que teóricamente fueron asesinados en Katyn  o el que entre los restos aparecieran documentos de fecha posterior a la captura de la región por los alemanes, son suficientemente explicativos.  También se ha pretendido atribuir la mencionada fosa de Volodymir al NKVD soviético, pero las pruebas arqueológicas muestran  que la matanza se efectuó en la región cuando estaba ocupada por los nazis y por las tropas colaboracionistas ucranianas y que es similar la disposición de los cuerpos a otras masacres sistemáticas de judíos y no-judíos exterminados.

La rehabilitación de los colaboradores ucranianos de los nazis (Stepán Bandera)  para usar su actual fuerza política en un nuevo ‘avance hacia el Este’ de la Otan y sus aliados es la continuación lógica de la protección que después de la IIGM se dio a muchos nazis para usarlos en la Guerra Fría y en el colonialismo. Rusia no es socialista hoy día, pero es un competidor para los intereses de EEUU en hacer un mundo unipolar. En esa guerra por un dominio unipolar la propaganda es un arma y al igual que se toleró al fascista británico William Joyce hasta la ruptura de hostilidades haciendo su propaganda pronazi en la misma Gran Bretaña, hoy se usan los argumentos de Goebbels y a los nazis del Maidan para lo que haga falta. William Joyce se marchó a Berlín cuando Hitler comenzó su guerra con GB y estuvo emitiendo por radio propaganda antibritánica durante los brutales bombardeos de Inglaterra por la Luftwaffe.    Fue capturado al final de la IIGM juzgado y ahorcado por alta traición. No debió tener tan buenos padrinos como otros a los que se les buscó refugio bajo las alas protectoras de Franco.

Otro que tampoco tuvo buenos padrinos fue el fascista francés Robert Brasillach, entusiasta defensor de Franco y las gestas de sus tropas. También se acercó por Katyn en 1943 para celebrar el ‘descubrimiento’ de Goebbels y se hizo allí unas fotos. En 1945 fue ejecutado en Francia.

 

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