Las enseñanzas de la Victoria de la URSS, el 9 de Mayo de 1945

Tras la huella de la Revolución de Octubre han tenido lugar fundamentales sucesos para el devenir actual de la Humanidad.

El 9 de Mayo de 1945, el Ejército Rojo Soviético acabando con el régimen impuesto por los nazis e imperialistas alemanes, demostró al mundo la pujanza del Socialismo.

En un tiempo en que solamente la Unión Soviética alumbraba con sus realizaciones las esperanza de liberación social para todos los trabajadores del mundo, destruir esta Sociedad Libre de las ataduras imperialistas, era el objetivo principal de las élites de Alemania, EEUU, Francia y el Reino Unido. Contra la URSS lanzaron todo tipo de provocaciones, embargos, sabotajes e infiltraciones posibles, inclusive el asesinato de sus dirigentes obreros. Pero fracasaban continuamente, así que aliándose con la maquinaria nazi alemana de propaganda, rearmaron sus ejércitos, alentándolos a una guerra de exterminio.

El Estado Soviético pactó con los nazis, para ganar tiempo y prepararse en esta contienda, trasladando fábricas, y creando nuevas estrategias y armas: una guerra que provocó al pueblo soviético más de 25 millones de muertos… Y Cinco años de penurias.

El Frente Decisivo

Durante 5 años los aliados capitalistas demoraron la apertura de un 2º Frente de combate en Europa, y solamente cuando en Junio de 1944 la URSS liberó totalmente su territorio se decidieron a intervenir. Antes habían tenido lugar las batallas de Moscú, Stalingrado, Kursk, Dnieper, Cherkassy, Leningrado, batallas donde el ejército fascista fue destruido en un 80 %. Por ello en estos días, el imperialismo que engendró el fascismo, no quiere que se recuerde esta epopeya.

La Victoria alentó la lucha los trabajadores en todo el mundo. Porque, cuanto más se comprende cómo la clase obrera soviética destruyó al nazismo, más entienden los trabajadores cuál es el camino de su liberación: todos unidos, defendiendo el Socialismo.

Los hechos son más importantes que las palabras. Porque la Victoria radicó en:

– la dedicación y capacidad de su comandante y sus oficiales militares superiores.

– el movimiento guerrillero y las hazañas en la retaguardia de las líneas enemigas.

– las hazañas en el trabajo de las obreras y obreros, en las fábricas en la retaguardia soviética.

– el ejemplo de Dignidad y Justicia del Poder Soviético y el Sistema Socialista.

– la fidelidad e insobornabilidad del Partido Comunista en su conjunto, y el heroísmo personal inigualable de los comunistas y el Komsomol.

– la política exterior excepcionalmente competente y eficaz del Estado Soviético en aquellos años.

– la resistencia antifascista en los países ocupados por los nazis, encabezados principalmente por los comunistas en estos países.

Y principalmente porque las mujeres y hombres soviéticos no querían otra sociedad, deseaban construir el Socialismo y entendían que las relaciones sociales no pueden ser libres si hay explotación del ser humano. Contra el modo de producción imperialista de avasallamiento de las vidas mediante el mercado y el robo de las materias primas y la producción de la sociedad, se elevaba el trabajo colectivo y la creación de una sociedad diferente, que llevase a la humanidad a un nuevo escalón de su progreso: el Comunismo.

Todas las conquistas sociales que hoy disfrutamos tienen sus raíces en el ejemplo y avances conseguidos por la clase obrera soviética.

Durante los años siguientes a este Nueve de Mayo, en toda Europa hubo gobiernos progresistas que aplicaron leyes que elevaban los ingresos de los asalariados, protegían sus hogares y fomentaban las medidas socialistas de solidaridad, equidad y justicia.

Los patronos asustados por el avance de las ideas socialistas entre la población, aceptaron a regañadientes esos avances sociales. Pero se reservaron el control político de sus estados, pactando con los líderes socialistas más proclives a mantener la dominación del sistema de la propiedad privada de los medios de producción.

En 1956, estos mismos traidores a la clase obrera tomaron la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética. De igual forma, en los restantes países europeos, tuvo lugar una cruel traición a las conquistas sociales del Socialismo. Fuimos engañados durante décadas, con las palabras altisonantes de fraternidad y paz de los negociadores socialdemócratas (fuera y dentro de los Partidos Comunistas), pero la dirección del rumbo de cada país fue entregada a los empresarios y especuladores de las grandes fortunas.

Pero no han podido, después 72 años, hacer olvidar a los trabajadores la gesta de la Victoria sobre el imperialismo nazi. Nuevas pruebas, artículos, documentos, libros y sobre todo evidencias demuestran que la Construcción de Socialismo es una necesidad para todos los trabajadores de nuestro planeta, a pesar de los engaños y los fraudes históricos realizados por la propaganda mediática imperialista.

La determinación de los bolcheviques por edificar una sociedad basada en la propiedad colectiva de los medios de producción contrasta fuertemente con las mordazas imperialistas que en lo económico, social y político impiden a la humanidad progresar. Podrán escribirse muchos libros atacando al Socialismo erigido en la URSS, pero no podrán borrar sus conquistas sociales para la mayoría de la población.

Como ocurrió en 1945, solamente el proletariado unido a su partido, llevará a la Victoria a los oprimidos. El imperialismo es un régimen caduco pues sus recetas económicas y políticas han fracasado, y ya no tienen otra salida a sus perennes crisis que la guerra.

Así pues, nuevos alzamientos obreros y populares tendrán lugar, no lo dudamos, porque las ideas de la Revolución Socialista de Octubre, abren surcos de futuro entre las nuevas generaciones.

 

 

 

 

 

 

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