1946-1953: De la Victoria sobre el fascismo a la Guerra Fría. Tiempos de lucha contra el revisionismo (y 2)

1946-1953: De la Victoria sobre el fascismo a la Guerra Fría. Tiempos de lucha contra el revisionismo (y 2)

 

Los antecedentes de la lucha de clases internacional                     

      España.                                                                            

      Acuerdos del fascismo con el imperialismo                    

      La URSS quedó sola contra la Alemania Nazi               

 

Triunfo en la Gran Guerra Patria, debilitamiento del

socialismo                                                                                        

      Si, la URSS ganó la Gran Guerra Patria, pero

acabó perdiendo la lucha por construir el socialismo 

 

Ascenso y descenso de la influencia del socialismo en

los países del mundo                                                            

1945-1948                                                                                 

      Guerra Fría                                        

      Ataque al comunismo en los EEUU                           

      Alianza con la burguesía nacional                             

      Grecia                                                             

      Alemania                                                                     

      Yugoslavia                                                                  

      Doctrina bélica contra la URSS (OTAN,       

            guerra nuclear)                                                        

      Plan Marshall                                                             

      Disolución de la Komintern y creación

            del       Kominform                                                   

      Perfiles por la creación del Kominform                    

 

1949-1951                                                                                 

      Partición de Alemania                                    

      Fin de la hegemonía nuclear                                      

      China Popular, triunfo del Partido Comunista

de China                                                                               

      Guerras de Corea y Vietnam                                     

      Lucha contra el colonialismo, apoyo al socialismo   

      Incremento de golpes de estado en Latinoamérica

y Asia                                                                                   

 

1952-1953                                                                                 

      Creación de un Comité Militar Imperialista

            contra el socialismo                                                 

      Últimas luchas de la dirección bolchevique

            de la URSS contra las tendencias oportunistas

            (19º Congreso, Problemas económicos en la

            URSS)                                                                       

 

Conclusión                                                                                       

Notas                                                                                               

Fuentes consultadas                                                                        

Enlaces digitales                                                                              

 

Disolución de la Komintern y creación del Kominform

Después de haber contribuido a la organización y extensión del movimiento comunista internacional, la Internacional Comunista (llamada también III Internacional o Komintern) fue disuelta en junio de 1943, porque era posible y necesario hacerlo para el progreso de la revolución proletaria mundial.

Era posible, porque los partidos comunistas de la mayoría de los países habían alcanzado la madurez suficiente para aplicar acertadamente el marxismo-leninismo en función de sus circunstancias particulares. Ya el 7º Congreso de la Internacional Comunista, en 1935 había tenido en cuenta los cambios que se habían producido antes, tanto en la situación internacional como en el movimiento obrero, cambios que requerían una gran movilidad y autonomía de las secciones de la Internacional Comunista. Había hecho hincapié en la necesidad de que el Ejecutivo de la Komintern, al redactar resoluciones sobre todos los temas del movimiento obrero, partiera de las condiciones particulares concretas de cada país y evitara cualquier intervención directa en los asuntos internos de organización de los partidos comunistas.

Por otra parte, la disolución de la Komintern se había hecho necesaria para asegurar el mejor desarrollo de los partidos comunistas en los diversos países que, como Estados Unidos, amenazaban con ilegalizarlos –y, con esta medida, dificultar su ligazón con las masas-, si se seguían sujetando a una disciplina internacional. La ilegalización habría impedido rentabilizar la táctica antifascista de masas que estaba multiplicando el prestigio y la fuerza social del comunismo.

El hecho de que esta disolución ocurriera tras la victoria del Ejército Rojo en Stalingrado demuestra que no se debía a la debilidad del comunismo, sino a su fortaleza y a la necesidad de extender al movimiento comunista internacional los beneficios de esta hazaña soviética.

El Gobierno Soviético también quería mantener la Alianza de los Estados Democráticos contra el fascismo después de la guerra, para evitar que los angloamericanos se unieran a un imperialismo alemán reconstituido y se lanzaran contra la URSS. “No hay nada deshonroso en esto –apostilla Harpal Brar-, porque en aquella época la preservación de la Unión Soviética era de una extrema importancia, no solamente para el pueblo soviético, sino también desde el punto de vista de toda la humanidad progresista”.

Los comunistas, guiados por las enseñanzas de los fundadores del marxismo-leninismo, siempre han rechazado confundir la fidelidad a esta doctrina con cualquier forma de dogmatismo. Siempre han sometido las formas de organización y métodos de trabajo de estas organizaciones a los intereses políticos fundamentales de todo el movimiento obrero, a las peculiaridades de la situación histórica concreta dada y a las tareas que surgen directamente de esta situación. Recuerdan el ejemplo del gran Marx que reunió a los trabajadores progresistas en las filas de la Asociación Internacional de Trabajadores con el fin de sentar las bases para el desarrollo de los partidos obreros en los países de Europa y América. Una vez cumplido su cometido, la creciente necesidad de crear partidos obreros nacionales de masas exigió la disolución de esta Primera Internacional. Unos pocos años más tarde, volvió a levantarse una forma de organización del proletariado mundial –la II Internacional-, pero ya sobre la base de los partidos obreros nacionales consolidados.

La disolución se produjo después de una consulta de un año al Presidium de Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, y con la aprobación de todas las secciones nacionales de una manera innegablemente democrática. Por lo tanto, la disolución de la Internacional Comunista no fue en modo alguno una violación del internacionalismo, ya que el internacionalismo era un componente esencial de todos los partidos marxistas-leninistas, independientemente de la forma organizativa respectiva de su colaboración. También se previó expresamente para el futuro, tanto por Stalin como por el Presídium del Comité Ejecutivo de la IC, recrear en nuevas condiciones una organización internacional de partidos comunistas en la forma que correspondiera a la situación existente.

La resolución sobre la disolución de la Komintern, publicada en Pravda el 22 de mayo de 1943, “…ponía el acento en las diferencias profundas en el desarrollo histórico de los diferentes países, por lo que cada partido comunista nacional debía perseguir estrategias y tácticas diferentes. La guerra había acentuado estas diferencias y la Komintern había autorizado cada vez más a los partidos nacionales a decidir sobre su propia línea”.

El 21 de mayo se había organizado una de las raras reuniones celebradas por el Politburó del Partido bolchevique durante la guerra. Se adoptó en ella una resolución que destacaba como principal razón para la disolución que era imposible “dirigir las actividades de todos los comunistas desde un solo centro, durante la guerra, en particular en el momento en que los partidos comunistas nacionales estaban confrontados a tareas muy diferentes: en ciertos países, aspiraban a la derrota de sus gobiernos; en otros, trabajaban por la victoria. Otra razón, señalaba la resolución del Politburó, era que esto privaría a los enemigos de la posibilidad de decir que la actividad de los partidos comunistas estaban dirigidas por un Estado extranjero”. Según el Diario de Dimitrov, Stalin le dijo que “la medida adoptada actualmente reforzará incontestablemente a los partidos comunistas, como partidos obreros nacionales, y reforzará al mismo tiempo el internacionalismo de las masas cuya base de apoyo es la Unión Soviética”.

Así fue como el 8 de Junio de 1943 el Presídium del CEIC informó que todas las secciones habían acogido unánimemente la propuesta de disolver la Internacional Comunista y que ninguna sección se había opuesto a ella. El 10 de Junio, se publicó la disolución en Pravda y en la mayoría de los diarios comunistas del mundo.

Según datos recientemente publicados por el historiador irlandés Geoffrey Roberts, el número de militantes comunistas en distintos países de Europa se multiplicó por siete (de poco más de un millón a siete millones y medio), al término de la II Guerra Mundial, demostrando así el acierto de la política de la URSS y del movimiento comunista internacional durante la misma (Les guerres de Staline, pp. 329-330, Ed. Delga):

PAÍS                ANTES DE LA GUERRA                  DESPUÉS DE LA GUERRA

Albania                        1.000                                      12.000

Alemania                    300.000                                 805.000

Austria                        16.000                                    132.000

Bélgica                        10.000                                    100.000

Bulgaria                      8.000                                      427.000

Dinamarca                  2.000                                      60.000

España                        250.000                                  35.000

Finlandia                     1.000                                      25.000

Francia                        340.000                                 1.000.000

Gran Bretaña             15.000                                    50.000

Grecia                         No disponible                        100.000

Holanda                      10.000                                    50.000

Hungría                       30.000                                   608.000

Italia                            58.000                                    1.871.000

Noruega                      5.000                                      22.000

Polonia                        20.000                                    310.000

Rumanía                     1.000                                      379.000

Suecia                          11.000                                    48.000

Checoslovaquia         80.000                                   1.292.000

Yugoslavia                  4.000                                      250.000

En cuanto a las elecciones en Europa del Este, entre 1945 y 1947, los comunistas y sus aliados obtuvieron en Bulgaria el 88% de los votos; en Checoslovaquia, el 38%; en Hungría, el 66%; en Polonia y Rumanía, el 80%; y en Yugoslavia, el 90%, siendo aquí boicoteadas por la oposición. En Francia, el partido comunista fue el más votado y, tanto en este país como en Italia y Bélgica, el respaldo social obtenido por los comunistas obligó a la burguesía a admitirlos en los primeros gobiernos de la posguerra.

Perfiles para la creación del Kominform

Ante la política involucionista e imperialista agresiva contra las Democracias Populares que supuso el Plan Marshall, en 1947 se creó la Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros, el Kominform. Su primera conferencia tuvo lugar el 22 de septiembre de 1947.

Este es el motivo expresado por Andréi Zhdánov para la creación del Kominform:

«La disolución de la Komintern tuvo un papel positivo y fue realizado de conformidad con las necesidades del desarrollo del movimiento obrero en la nueva situación histórica. La disolución de la Komintern puso fin a las calumnias de los enemigos del comunismo y del movimiento obrero, que alegaban que Moscú interfería en los asuntos internos de otros países y que los partidos comunistas actuaban bajo órdenes del exterior en contra de los intereses de sus propios pueblos. (…) Pero la situación actual de los partidos comunistas tiene sus deficiencias. Algunos camaradas entendieron la disolución de la Komintern como la eliminación de todos los vínculos y contactos entre los partidos comunistas hermanos. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el aislamiento entre los partidos comunistas es equivocado, nocivo y, de hecho, antinatural. El movimiento comunista se desarrolla dentro de marcos nacionales, pero los partidos de todos los países tienen tareas e intereses comunes. Tenemos ante nosotros un curioso cuadro: los socialistas, que no se detuvieron ante nada para demostrar que la Komintern dictaba directivas desde Moscú a los comunistas de todos los países, ha restaurado su Internacional; mientras que los comunistas todavía se abstienen de reunirse unos con otros, y, menos aún, se consultan entre sí sobre cuestiones de interés mutuo, por temor a las calumnias de sus enemigos en relación con la ‘mano de Moscú’. Los representantes de los más diversos campos de actividad –científicos, cooperativistas, sindicalistas, juventudes, estudiantes– consideran factible mantener contactos internacionales, intercambiar experiencias y celebrar consultas sobre cuestiones relativas a su trabajo, y organizar congresos y conferencias internacionales; mientras que los comunistas, aun los que están unidos como aliados, vacilan en establecer lazos de amistad entre ellos. No hay duda de que si esta situación persiste puede tener graves consecuencias para el desarrollo del trabajo de los partidos hermanos. La necesidad de consulta mutua y coordinación voluntaria de la acción entre los partidos individuales se ha hecho especialmente urgente en la actual coyuntura, en que la persistencia en el aislamiento puede conducir a un debilitamiento del entendimiento mutuo y, a veces, incluso a errores graves. La ausencia de enlaces, resulta en un mutuo aislamiento que debilita nuestras fuerzas». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la 1ª Conferencia del Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Andréi Zhdánov elaboró el informe que él, en calidad de representante del partido soviético, iba a presentar en la conferencia. Los contenidos y objetivos eran los siguientes:

«Exponer el Plan Marshall-Truman, organizar la lucha contra la expansión imperialista y consolidar el socialismo y la democracia en el plano nacional e internacional, enfatizar el rol de los partidos comunistas en esta lucha, la decisiva importancia de la Unión Soviética como bastión confiable del pueblo trabajador del mundo entero, y la vital necesidad de ordenar la actividad de los partidos comunistas. En la penúltima variación del memorándum de Zhdánov –existen tres variantes en la colección personal de Andréi Zhdánov–, se señalaba además el añadido de: ‘criticar los errores cometidos por ciertos partidos comunistas el francés, italiano, checoslovaco, y otros, conectados particularmente con la insuficiente ligazón entre los partidos y la coordinación de sus actividades’. En la variación final esta frase aparece diferente: ‘criticar los errores cometidos por ciertos partidos comunistas, especialmente los errores del partido francés e italiano’. De este modo, se planeó apuntar el golpe principal en los dos partidos comunistas más grandes de Europa Occidental. No menos interesantes son otros cambios y adiciones introducidas por Zhdánov al memorándum del Departamento de Política Exterior del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) en el memorándum de lo que sería su informe, que fueron probablemente también aprobados por Stalin e influenciaron en el escenario para la conferencia». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; El Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

Al explicar la necesidad de organizar enlaces regulares entre los partidos comunistas los autores del material observaban: «Algunos partidos comunistas no han demostrado a sí mismos capaces de aplicar una nueva táctica correcta y han cometido errores que podrían haberse evitado si hubieran establecido vínculos más cercanos con el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y otros partidos». Entre los errores básicos se señalaba lo siguiente: el entusiasmo de los partidos comunistas de Italia y Francia por el parlamentarismo, las declaraciones de los dirigentes de los partidos italianos, franceses y suecos sobre «la posibilidad de una transición pacífica al socialismo», y la idea, muy extendida en el Partido Comunista Francés, ya que «Francia va a encontrar su propio camino hacia el socialismo, a diferencia del camino transitado por Rusia». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; El Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994).

Una de las conclusiones a sacar, tanto en Francia como en Italia, era que los partidos comunistas habían sobreestimado las fuerzas de la reacción e infravalorado las suyas y las de las masas populares, que incluso tomaban la iniciativa antes que los mismos partidos comunistas:

«La conclusión que debe extraerse, es que en Italia como en Francia, a través de la sobrestimación de las fuerzas de las reacción, los comunistas cayeron víctimas de la intimidación y el chantaje imperialista. Ellos subestimaron sus propias fuerzas, las fuerzas de la democracia, la voluntad de las masas para defender los derechos fundamentales e intereses de sus países. Esto es tanto más decepcionante en tanto que los partidos franceses e italianos habían demostrado, en condiciones difíciles, sus capacidades para reunir en torno a la bandera comunista a las masas de la clase obrera, los campesinos y la intelectualidad». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la 1ª Conferencia del Kominform, 22 de septiembre de 1947).

Ante el hecho, una vez más corroborado, de que la socialdemocracia actuaba como muleta del gran capital, y como ideología burguesa degeneradora en el seno de la clase obrera, a los comunistas  les tocaba también una vez más un papel central en el antiimperialismo nacional:

«Dado que la mayoría de líderes de los partidos socialistas –especialmente los británicos y socialistas franceses– están actuando como agentes de los círculos imperialistas estadounidenses, los comunistas están llamados a jugar un rol histórico especial para encabezar la resistencia a la planificación estadounidense para esclavizar Europa, para exponer con valentía todos los cómplices internos del imperialismo. Al mismo tiempo, los comunistas deben apoyar a todos los elementos verdaderamente patrióticos que no quieren que su país sea deshonrado, y que quieren luchar contra la esclavitud de su patria por el capital extranjero, y por su soberanía nacional. Los comunistas deben ser la fuerza motriz en la conducción de los elementos antifascistas, amantes de la libertad, en la lucha contra los nuevos planes expansionistas estadounidenses para subyugar Europa». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la 1ª Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947).

Se manifestaba la tendencia en algunos partidos comunistas a igualar la Unión Soviética con otros países capitalistas como los Estados Unidos. Hablamos de barbaridades como equipararlos incluso en temas como el rol de sostenedor de la paz y el de aliados naturales de las clases populares de sus países. Se decía que dicha tendencia tenía conexión con el miedo que algunos partidos tenían para decir abiertamente que apoyaban la política exterior soviética, y que ésta coincidía con los intereses nacionales de sus países. A veces esa política de desconfianza era azuzada en muchos de estos partidos por elementos nacionalistas, que incluso destapaban su vena antisoviética en ciertas ocasiones.

Zhdánov diría lo siguiente:

«Debido a que la Unión Soviética está a la cabeza de la resistencia a los nuevos intentos de expansión imperialista, los partidos comunistas hermanos deben proceder de la consideración de que, mientras que fuerzan la situación política en su país, al mismo tiempo bajo su mismo interés está el fortalecer el poder de la Unión Soviética como el principal bastión de la democracia y el socialismo. Esta política de apoyo a la Unión Soviética como principal fuerza en la lucha por una sólida y duradera paz, la lucha por la democracia, tiene que ser perseguido por los partidos comunistas hermanos con honestidad y franqueza. Debe ser enfatizado como firme y como posible que los esfuerzos de los partidos comunistas hermanos para fortalecer a la Unión Soviética, coinciden con los intereses vitales de sus propios países. Es imposible aceptar como correcta la constante destacada por determinados dirigentes de los partidos comunistas hermanos de su «independencia» de Moscú. No es una cuestión de ‘independencia’, porque no se ha puesto ni se quiere poner a nadie en posición de dependencia. La deliberada enfatización de esta ‘independencia de Moscú’, esta ‘renuncia a Moscú’, significa, esencialmente, servilismo, dar arsenal a todos aquellos para quienes Moscú es el enemigo. Los partidos comunistas no deben tener miedo a proclamar en voz alta que apoyan la política de Moscú como amante de la paz y de la política democrática, ellos no deben temer declarar que la política de la Unión Soviética coincide con los intereses de los pueblos amantes de la paz». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la 1ª Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Este tipo de desviaciones –o, al menos, muy parecidas- no tardarían en verse en los propios yugoslavos, a quienes el Kominform replicaría de igual forma por su actitud nacionalista-burguesa:

«Pero los dirigentes yugoslavos, orientándose mal en la situación internacional e intimidados por la amenaza chantajista de los imperialistas, estiman que podrían ganarse la benevolencia de los Estados imperialistas mediante concesiones hechas a esos Estados, entenderse con ellos, sobre la independencia de Yugoslavia e inculcar poco a poco sobre el pueblo yugoslavo la orientación hacía esos Estados, es decir, la orientación hacia el capitalismo. Al obrar así, parten tácticamente de una tesis nacionalista burguesa bien conocida, según la cual ‘los Estados capitalistas presentan un peligro menor que la Unión Soviética para la independencia de Yugoslavia’. Los dirigentes yugoslavos por lo visto no comprenden o quizá hacen como que no comprenden, que una tesis nacionalista semejante solo puede conducir a la degeneración de Yugoslavia en una República burguesa ordinaria, a la pérdida de la independencia de Yugoslavia y a su transformación en una colonia de los países imperialistas». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia»; Kominform, 28 de junio de 1948).

 

1949-1951

Partición de Alemania

En 1949, los Estados Unidos crean la OTAN, un instrumento militar agresivo, neocolonial e imperialista, consolidando, al mismo tiempo, el dominio estadounidense sobre sus vasallos europeos. Esta fue la principal herramienta de ataque contra los países socialistas en el área europea e incluso para extender la influencia imperial incluso mucho más allá y el punto de partida para la creación de nuevos sistemas de pactos en otras partes del mundo, donde el imperialismo estadounidense decidió reforzar su dominación sobre otras regiones.

Así en Mayo del 49, en las tres zonas de ocupación occidentales (Inglesa, norteamericana y francesa), se impone la República Federal Alemana, sin votación del pueblo, encargando a una comisión de juristas norteamericanos y alemanes la redacción de una constitución para “un estado capitalista orientado hacia una economía de mercado”. Al frente de la cancillería, sitúan a Konrad Adenauer, un personaje cuyo pasado fue blanqueado por los Aliados occidentales, sabiendo que había pertenecido a la pronazi Orden Teutónica, siendo alcalde de Colonia en aquellos años.

Por el contrario, desde la parte de Alemania con control soviético, trataban de realizar todas las propuestas posibles para evitar la desmembración alemana. Como los imperialistas occidentales no aceptaban los acuerdos vinculantes de Postdam, ni los plebiscitos territoriales, en Octubre de ese mismo año, el Frente Nacional por una Alemania democrática, integrado por partidos políticos y asociaciones de lucha y sindicales, propone una Cámara Popular (futuro Parlamento Alemán) proclamando en Octubre la República Democrática Alemana.

Fin de la hegemonía nuclear

Tras la detonación de las bombas atómicas norteamericanas en 1945, el Consejo de Ministros de la URSS, bajo la dirección de Beria reúne a los científicos más eminentes del programa espacial de los años 30, para dotar a la URSS de la bomba atómica.

El primer ensayo soviético de este arma se realizó el 29 de agosto de 1949 (la agencia TASS informó que disponían de ella desde 1947). De esta forma se truncaron los múltiples planes norteamericanos de utilizarla para destruir la Unión Soviética.

China Popular, triunfo del Partido Comunista de China

Tras una durísima guerra de 8 años, el Partido Comunista de China y su Ejército Popular logran echar a los japoneses. Se calcula que unos veinte millones de personas, la inmensa mayoría civiles, perdieron la vida en ella. En Abril de 1945 Mao Zedong plantea que el desarrollo del sector privado, del sector cooperativo y del sector del Estado, en la economía de la Nueva Democracia, es vital para lograr la victoria contra los sectores proimperialistas nacionalistas. Así en 1947 escribe “La situación actual y nuestras tareas” donde expone el programa económico del Partido:

1.- Confiscar las tierras de la clase feudal y entregarlas a los campesinos.

2.- Confiscar el capitalismo monopolista y entregarlo al Estado.

3.- Proteger la industria y el comercio de la burguesía nacional.

Así el 1 de Octubre de 1949, el Partido Comunista de China proclama la República Popular. En Marzo de 1950 marca las pautas para convertir “un país agrícola en un país industrial” y decide centralizar todos los ingresos financieros del país y la gestión de las materias primas.

El primer plan quinquenal comenzó en 1952, pero ya en 1956 se superaron sus objetivos en un 13 %. La producción de acero se triplicó, la de electricidad se dobló, la de motores eléctricos fue multiplicada por 1,6. El ritmo de crecimiento durante dicho plan fue del 18 % anual.

Se crean las bases de la industrialización.

De 1950 a 1953 se realiza la reforma agraria por las que son repartidas las tierras de los latifundistas a los campesinos que estaban sometidos a opresión feudal. El Partido consigue estabilizar los precios y el nivel de vida del pueblo mejora.

En 1953 se elaboran las resoluciones sobre la colectivización progresiva de la agricultura.

Guerras de Corea y Vietnam.

A fines de 1946, los imperialistas, con su política criminal de realizar acciones de fuerza contra la voluntad de los pueblos, se embarcaron en destruir la independencia de dos pueblos que habían logrado deshacerse del imperialismo japonés: el pueblo coreano y el pueblo vietnamita.

Tras la derrota japonesa, las potencias capitalistas quisieron responder a los distintos movimientos independentistas, la mayoría de ellos auténticas revoluciones sociales, con el envío por parte de los gobiernos europeos de lo mejor de sus ejércitos contra esos movimientos de liberación. Inglaterra lo intentó en Indonesia, Guinea o la India.

Corea.

En 1948, los EEUU impusieron un gobierno títere en Seúl, llamándolo República de Corea, en contra de los deseos del pueblo coreano de tener una Corea libre del imperialismo. El joven revolucionario Kim Il Sung, al frente de las fuerzas de liberación, propuso una República Popular. Tras una exitosa lucha contra los elementos capitalistas apoyados por los EEUU, estos forzaron a la ONU a intervenir, bajo el mandato directo de las fuerzas yanquis. A pesar del enorme material de guerra utilizado, los bombardeos salvajes de las aldeas y de todas las ciudades coreanas, no pudieron quebrantar la voluntad de su pueblo por la libertad. En su ayuda acudieron tropas de voluntarios chinos y material de guerra enviado por la URSS, gracias a los cuales pararon la ofensiva imperialista.

Frente al chantaje nuclear estadounidense, a propuesta de la República Popular China, de la URSS y de otros estados libres se firmó el armisticio en 1953, situando en el paralelo 38 la frontera del pueblo coreano bajo la bandera de la República Popular Democrática de Corea . Los EEUU ocupan hasta la actualidad, como una base militar, el sur de este paralelo, en una república coreana procapitalista.

Vietnam.

Francia quiso recobrar el territorio vietnamita después de la retirada nipona. Pero quien había derrotado a los japoneses fue el pueblo vietnamita bajo la dirección de Ho Chi Minh quien, al frente la Liga por la Independencia de Vietnam (Viet Minh), donde se integraba el Partido Comunista. El 2 de Septiembre de 1945, se proclamó la República Democrática de Vietnam.

En el sur del país, los franceses no aceptaron esa proclamación y en 1946 realizaron una ofensiva hacia el norte, con el apoyo de material de guerra y asesores del Ejército Norteamericano. El Ejército vietnamita estaba bajo la dirección de Vo Nguyen Giáp, quien propuso una guerra continua contra las posiciones francesas alrededor del valle de Dien Bien Phu. Su filosofía de guerra era muy simple:

Será una pelea entre un elefante y un tigre. Si el tigre se queda quieto el elefante lo aplastará sin remedio; pero el tigre nunca se quedará quieto. Saltará sobre el lomo del elefante arrancándole grandes trozos de carne para esconderse después en la jungla. Así el elefante morirá desangrado.

La derrota de todo el ejército imperialista francés fue contundente y, tras su retirada, fuerzas estadounidenses se situaron en la ciudad sureña de Saigón. Tras los acuerdos de paz, se dividió el país en el Paralelo 17. Pero la lucha prosiguió hasta la liberación total del pueblo de Vietnam.

Lucha contra el colonialismo, apoyo del socialismo

Desde 1948 hasta principios de los años 50, hubo un creciente desarrollo del movimiento de liberación nacional en Asia y África. Además se incrementó este movimiento en América Latina. La lucha en los países por su independencia nacional acentuó el proceso de disgregación de todo el sistema colonial del imperialismo.

Los hitos conseguidos por los pueblos, con el apoyo inestimable primero de la Unión Soviética y después de los países socialistas en las Naciones Unidas, pudieron estos pueblos liberarse de sus metrópolis.

1943 Líbano y Siria.

1946 Filipinas y Jordania.

1947 India, Pakistán y Bangladesh.

1948 Birmania y Ceilán.

1949 Laos e Indonesia.

1951 Libia.

1953 Camboya.

Incremento de golpes de Estado en Latinoamérica.

En Septiembre de 1951, los EEUU y otra serie de países capitalistas sellan un tratado de paz separado con el Japón. Este tratado, que venía a infringir abiertamente la declaración de los 26 Estados aliados de fecha 1 de Enero de 1942 y la declaración de Postdam, no contenía las garantías necesarias contra el renacimiento del imperialismo japonés y tenía como mira la supeditación del Japón al imperialismo norteamericano. Dentro de un “Pacto de Seguridad”, los EEUU se reservaban el derecho a mantener sus fuerzas armadas en el territorio japonés y alrededor de sus costas por tiempo indefinido.

La URSS, Polonia y Checoslovaquia rechazaron este tratado, así como India y Birmania.

Pero en América, la situación estaba generando una guerra continua. Los Estados Unidos, desde el siglo XIX, habían intervenido en los asuntos de América Latina, bajo diversas excusas, y con diferentes tipos de métodos, que han ido desde el apoyo a la desestabilización hasta las invasiones militares directas: todo para conseguir beneficios, concesiones y control de los pueblos latinoamericanos.

En 1936 se adueña del poder en Nicaragua Anastasio Somoza García impuesto por los EEUU. Éstos, en 1933, después de una intervención directa del ejército yanqui, crean una guardia nacional, a cuyo frente ponen a Somoza, quien al año siguiente asesina al principal líder revolucionario que luchó contra la intervención –Augusto Calderón Sandino-, asegurando los negocios de las principales multinacionales estadounidenses en todos los sectores económicos nicaragüenses.

El 24 de noviembre de 1948 fue depuesto en Venezuela el entonces presidente Rómulo Gallegos, tras 9 meses en el poder, ocupando su lugar una Junta Militar de Gobierno. En el Manifiesto a la Nación que circuló días después, el gobernante derrocado informó que en un cuartel de Caracas un miembro de la Misión Militar de EE.UU. dio asesoría a los golpistas. Más adelante, a su llegada a Cuba, en calidad de exiliado, dijo: “Este golpe tiene olor a petróleo”, en alusión a los intereses de Washington en territorio venezolano.

En 1952, Estados Unidos apoya el golpe de estado del General Batista contra el Partido del Pueblo cubano, nacionalista y antimperialista, que hubiera ganado con seguridad las elecciones.

En 1953 el general paraguayo Stroessner realizó una gira por varias unidades militares estadounidenses entre mayo y junio, invitado por el entonces secretario del Ejército, Robert Stevens. En mayo del año siguiente dio un golpe de Estado, haciéndose con el gobierno.

El presidente guatemalteco desde marzo de 1951, Jacobo Árbenz, había puesto en marcha políticas que daban mayor control al Estado sobre las riquezas guatemaltecas, así como la reforma agraria, lo que afectaba los intereses de la United Fruit Company (UFC), que tenía miles de hectáreas en el país centroamericano. Las exigencias de esta multinacional durante los siguientes años chocaban con los intereses de independencia guatemaltecos y, en el año 1954, unos militares asesorados y armados por los EEUU, dieron un golpe de Estado.

En la complicada situación internacional de los años 50, la URSS mantuvo de un modo tenaz y consecuente su política de paz, como fue la Ley de Defensa de la Paz, promulgada por el Soviet Supremo de la URSS, el 12 de Marzo de 1951, donde se declara que la propaganda en favor de la guerra constituye un gravísimo crimen contra la humanidad.

1952-1953

Creación de un Comité Militar contra el Socialismo

En Mayo de 1952, Francia, la Alemania occidental, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburo firmaron el pacto “Unión Defensiva Europea”, tras la fundación de la OTAN en 1949.

En marzo de 1952, la URSS lanzó una nueva iniciativa ante la perspectiva de la integración de la RFA en la OTAN: se la conoce como la “nota de Stalin” (elaborada por Molotov en colaboración con Vyshinski) y consistía en un tratado de paz alemán negociado por un gobierno alemán unificado. Los occidentales rechazaron esta propuesta y pidieron que ese gobierno salido de las elecciones pudiera decidir su adhesión a la OTAN.

Stalin dijo a los dirigentes comunistas de la RDA: “Cualesquiera que sean las propuestas que hagamos sobre la cuestión alemana, las potencias occidentales no estarán de acuerdo y no se retirarán de Alemania occidental. Pensar que los americanos harán concesiones o aceptarán el proyecto de tratado de paz sería un error. Los americanos necesitan un ejército en Alemania del Oeste para asegurarse el control sobre Europa occidental. Dicen que el ejército está dirigido contra nosotros. En realidad, el ejército permanece allí para controlar Europa. Los americanos tiran de Alemania del Oeste hacia la OTAN. Van a constituir fuerzas alemanas occidentales… En Alemania occidental, un Estado independiente se está formando. Y ustedes deben organizar su propio Estado. La línea de demarcación entre Alemania occidental y Alemania oriental debe ser considerada como una frontera, no simplemente como una frontera más, sino como una frontera peligrosa. Es necesario reforzar la seguridad en esta frontera. En la primera línea de seguridad, se encontrarán los alemanes. En segunda línea, habrá las fuerzas rusas”. (Istochnik,nº 3, 2003, pp. 122 y 125, citado en Les guerres de Staline, pp. 472-473)

Últimas luchas de la dirección bolchevique de la URSS contra las tendencias oportunistas (19º Congreso y Problemas económicos del socialismo en la URSS).

Tras 1948 muchos cuadros comunistas nuevos, que se habían afiliado durante la guerra, vieron la oportunidad de la búsqueda de privilegios y la vida fácil, oponiéndose a las medidas de profundización del socialismo, tras la reconstrucción de la economía. Esta evolución negativa fue alentada por el “vértigo del éxito”: el gran orgullo que los cuadros sacaban de la victoria antifascista se transformaba a menudo en presunción y arrogancia. Todos estos fenómenos habían minado la vigilancia ideológico-política ante las corrientes oportunistas. La mayoría del CC, comprobó cómo, en 1952, se iban perfilándose cuadros dirigentes que querían paralizar el ascenso de la clase obrera, a la vez que apartaban a las nuevas promociones de jóvenes comunistas, que estaban destinadas a que dirigieran el impulso necesario hacia el comunismo.

La mayoría leninista del CC, con Stalin a la cabeza (muy deteriorado físicamente), presentó su informe al XIXº Congreso del partido que tuvo lugar en octubre de 1952. Estaba previsto para 1947 o 1948, pero probablemente tuvo que posponerse por la enfermedad y muerte de Zhdánov, encargado de preparar la actualización del programa y de los estatutos del partido. Se pospuso entonces la revisión del programa. En su lugar, se debatió del quinto plan quinquenal (1951-1955). El informe político fue presentado por Malenkov, el plan quinquenal fue expuesto por M. Z. Sabúrov y la revisión de los estatutos, por Nikita Jruschov, nombrado secretario del CC en 1949. Molotov abrió el Congreso y Voroshilov lo clausuró. Stalin sólo intervino para saludar a las delegaciones extranjeras.

En vísperas del Congreso, Stalin publicó importantes artículos recopilados posteriormente bajo el título “Problemas económicos del socialismo en la URSS” que fueron ampliamente debatidos durante aquél. En ellos, el dirigente bolchevique trató asuntos internacionales y de la política exterior soviética. En el presente folleto, nos limitaremos a citar sus menciones más generales.

En primer lugar, explicó la importancia del Manual de Economía Política cuya edición se preparaba como una munición que la URSS ponía a disposición de la clase obrera internacional para su lucha revolucionaria:

Ese manual no sólo es necesario para nuestra juventud soviética. Es especialmente necesario para los comunistas de todos los países y para las personas que simpatizan con los comunistas. Nuestros camaradas de otros países desean saber cómo nos hemos librado de la esclavitud capitalista; cómo hemos transformado la economía del país siguiendo los principios del socialismo; cómo hemos logrado forjar la amistad con los campesinos; cómo hemos conseguido que nuestro país, hace aún poco débil y mísero, se haya convertido en un país rico, en un país poderoso; desean saber qué son los koljoses, por qué nosotros, aunque hemos socializado los medios de producción, no liquidamos la producción mercantil, el dinero, el comercio, etc. Desean saber todo eso y muchas otras cosas no por simple curiosidad, sino para aprender de nosotros y aprovechar nuestra experiencia en su propio país. Por eso, la aparición de un buen manual marxista de Economía Política no sólo tiene una gran importancia política interior, sino también una gran importancia internacional.

Necesitamos, por consiguiente, un manual que sea un libro de cabecera para la juventud revolucionaria no sólo en nuestro país, sino también en el extranjero. (…) Además, debido al insuficiente nivel de desarrollo marxista de la mayoría de los Partidos Comunistas de los demás países, un manual así sería bien de gran utilidad a los cuadros comunistas no jóvenes de esos países”.

Asimismo, Stalin caracterizó la situación mundial creada por la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias:

La disgregación del mercado mundial único y omnímodo debe ser considerada como el resultado económico más importante de la segunda guerra mundial y de sus consecuencias económicas. Esta circunstancia determinó una profundización aún mayor de la crisis general del sistema capitalista mundial. (…)

La crisis general del sistema capitalista mundial comenzó en el período de la primera guerra mundial, debido, sobre todo, al hecho de que la Unión Soviética se desgajó del sistema capitalista. Esa fue la primera etapa de la crisis general. La segunda etapa de la crisis general empezó en el período de la segunda guerra mundial, sobre todo después de haberse desgajado del sistema capitalista las democracias populares de Europa y de Asia. La primera crisis en el período de la primera guerra mundial y la segunda crisis, en el período de la segunda guerra mundial, no deben ser consideradas como crisis independientes una de otra, como crisis separadas sin relación alguna entre sí, sino como etapas del desarrollo de la crisis general del sistema capitalista mundial.

(…) Es una crisis general, es decir, una crisis del sistema capitalista mundial en todos los dominios, una crisis que abarca tanto la economía, como la política. Además, se comprende que tiene por base la descomposición cada vez mayor del sistema económico capitalista mundial, por una parte, y por otra, la creciente potencia económica de los países que se han desgajado del capitalismo: la U.R.S.S., China y de más países de democracia popular. (…)

La misma segunda guerra mundial fue engendrada por esta crisis. Cada una de las dos coaliciones capitalistas que se enzarzaron durante la guerra, pensaba derrotar a su enemigo y conquistar la dominación del mundo. En esto buscaban la salida de la crisis. (…)

Sin embargo, la guerra no justificó esas esperanzas. Cierto es que Alemania y el Japón quedaron fuera de combate como competidores de los tres países capitalistas más importantes: los Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Pero, al mismo tiempo, se desgajaron del sistema capitalista China y las democracias populares de Europa, formando, con la Unión Soviética, el unido y poderoso campo socialista, opuesto al campo del capitalismo. Una consecuencia económica de la existencia de los dos campos opuestos ha sido la disgregación del mercado mundial único y omnímodo; tenemos hoy la existencia paralela de dos mercados mundiales, opuestos también el uno al otro”.

Stalin hizo también refutó la ilusión oportunista de que el fortalecimiento de campo socialista y el anhelo de paz impedirían el desencadenamiento de nuevas guerras por parte del imperialismo:

Algunos camaradas afirman que, debido al desarrollo de nuevas condiciones internacionales después de la segunda guerra mundial, las guerras entre los países capitalistas han dejado de ser inevitables. Consideran esos camaradas que las contradicciones entre el campo del socialismo y el campo del capitalismo son más fuertes que las contradicciones entre los países capitalistas; que los Estados Unidos dominan lo bastante a los demás países capitalistas para no dejarles combatir entre sí y debilitarse mutuamente; que los hombres más inteligentes del capitalismo han sido lo bastante aleccionados por la experiencia de las dos guerras mundiales -guerras que han causado serios perjuicios a todo el mundo capitalista- para no permitirse arrastrar de nuevo a los países capitalistas a una guerra entre sí; y que, en virtud de todo eso, las guerras entre los países capitalistas han dejado de ser inevitables.

Esos camaradas se equivocan. Ven los fenómenos exteriores, que aparecen en la superficie, pero no advierten las fuerzas de fondo que, si por el momento actúan imperceptiblemente, serán, en fin de cuentas, las que determinen el desarrollo de los acontecimientos. (…)

Se dice que las contradicciones entre el capitalismo y el socialismo son más fuertes que las contradicciones entre los países capitalistas. Teóricamente, eso es acertado, claro está. Y no sólo lo es ahora, hoy día, sino que lo era también antes de la segunda guerra mundial. Y, más o menos, eso lo comprendían los dirigentes de los países capitalistas. Sin embargo, la segunda guerra mundial no empezó por una guerra contra la U.R.S.S., sino por una guerra entre países capitalistas. (…)

Después de la primera guerra mundial…, la lucha de los países capitalistas por los mercados y el deseo de hundir a sus competidores resultaron prácticamente más fuertes que las contradicciones entre el campo del capitalismo y el campo del socialismo. (…)

Pero de aquí se desprende que la inevitabilidad de las guerras entre los países capitalistas sigue existiendo. (…)

El presente movimiento pro paz persigue el fin de levantar a las masas populares a la lucha por mantener la paz, por conjurar una nueva guerra mundial. Consiguientemente, ese movimiento no persigue el fin de derrocar el capitalismo y establecer el socialismo, y se limita a los fines democráticos de la lucha por mantener la paz. (…)

Para eliminar la inevitabilidad de las guerras hay que destruir el imperialismo”.

Por resolución del XIX Congreso de los bolcheviques, el partido pasaba a denominarse Partido Comunista de la Unión Soviética y desaparecía la figura de secretario general, sustituida por varios primeros secretarios, entre ellos, Stalin. Se reforzaba la democracia desde los niveles inferiores a los superiores (el Politburó era remplazado por un Presídium más amplio de 25 miembros y 11 suplentes).

Las medidas urgentes estaban destinadas a reconducir los excesos, arbitrariedades y oportunismo de muchos dirigentes del Partido, para apoyarse en el proletariado y continuar la construcción del Socialismo hasta el Comunismo.

Malenkov inició el informe al Congreso con un prólogo premonitorio sobre el peligro que representaban los revisionistas: “A la luz de los resultados de la guerra aparece frente a nosotros, con toda su grandeza, la significación de la lucha intransigente que nuestro Partido ha seguido, contra los enemigos del marxismo-leninismo, contra los engendros trotskistas-bujarinistas, contra los capituladores y los traidores que intentaban hacer desviar al partido de la buena vía y escindir sus filas. (…) Aplastando a la organización clandestina de los trotskistas y bujarinistas, el Partido destruyó en el tiempo preciso toda posibilidad de la aparición en la URSS de una quinta columna y preparó políticamente al país para la defensa activa. No es difícil comprender que si esto no hubiese sido hecho a tiempo, nos habríamos encontrado, durante las hostilidades, en la situación del hombre ametrallado desde el frente y la retaguardia, y habríamos perdido la guerra.” (15)

Malenkov criticó a los cuadros que descuidaban el trabajo ideológico, permitiendo a las corrientes burguesas emerger de nuevo y tomar posiciones en el frente ideológico, apoyándose en la influencia perniciosa del cerco capitalista:

Algunos camaradas, absorbidos por los asuntos económicos y cegados por los éxitos, comienzan a olvidar que subsiste todavía el cerco capitalista y que los enemigos del Estado Soviético tratan tenazmente de infiltrar en nuestro país a agentes suyos, de utilizar para sus viles objetivos a los elementos poco firmes de la sociedad soviética. …

En muchas organizaciones del Partido se subestima el trabajo ideológico, a consecuencia de lo cual este trabajo queda a la zaga de las tareas del Partido y en algunas organizaciones se encuentra en estado de abandono… Debemos recordar en todo momento que cualquier atenuación de la influencia de la ideología socialista supone el reforzamiento de la influencia de la ideología burguesa… aún quedan restos de la ideología burguesa, supervivencias de la psicología y de la moral que engendrara la propiedad privada. Estas supervivencias no desaparecen por sí mismas, son muy vivaces, pueden desarrollarse, y contra ellas hay que mantener una lucha enérgica. Tampoco estamos asegurados contra la penetración en nuestro medio de ideas, opiniones y estados de ánimo que nos son ajenos y que proceden del exterior, de los Estados capitalistas, y del interior, de los restos de grupos hostiles al Poder Soviético, no rematados por el Partido. No hay que olvidar que los enemigos del Estado Soviético intentan propagar, atizar y nutrir estados de ánimo insanos de toda índole, descomponer ideológicamente a los elementos poco firmes de nuestra sociedad.

Ciertas organizaciones de nuestro Partido, enfrascadas en los problemas económicos, olvidan y dejan abandonada la labor de educación ideológica… Allí donde se adormece la atención hacia las cuestiones de la ideología, se abona el terreno para que levanten cabeza ideas y concepciones que nos son hostiles… Los sectores del trabajo ideológico que, por una razón u otra, han quedado al margen de la atención de las organizaciones del Partido, los sectores en que se debilita la dirección y la influencia del Partido, tratan de hacerlos suyos gentes extrañas, elementos de toda ralea procedentes de los grupos antileninistas destrozados por el Partido, que quieren pasar de matute su línea y conseguir el renacimiento y la difusión de “puntos de vista” y “concepciones” no marxistas del más diverso jaez.

Quien queda rezagado en el terreno político e ideológico, Quien vive de fórmulas aprendidas de memoria y no siente lo nuevo, es incapaz de orientarse acertadamente en la situación interior y exterior…

Conclusión

Cuando los dirigentes de las democracias burguesas de EE.UU., Gran Bretaña y Francia declararon la “guerra fría” al campo socialista, hubo una intensificación de la lucha de clases en éste. Al principio, los dirigentes soviéticos manejaron con firmeza este nuevo viraje de la situación objetiva. Pero, tras el fallecimiento de Stalin, se impusieron los que tenían propensión a ceder a las presiones imperialistas y a desmantelar las conquistas del socialismo. Quedaba amargamente demostrado que la lucha incesante que desplegó Stalin contra estos desviacionistas estaba plenamente justificada y seguirá siendo indispensable para poder alcanzar el comunismo. La derrota de la clase obrera en la URSS no cuestiona ni mucho menos la necesidad de desplegar la lucha de clase del proletariado, sino que, al contrario, nos advierte de que debemos aprender de la experiencia, superando las carencias y debilidades que esta lucha pudo tener en el pasado.

 

Notas:

1.- Ludo Martes. La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo, EPO, citando a Stalin, Discurso del 9 de febrero de 1946, tomo XIV, pp. 193-195.

2.- Idem, pp.189-191.

Stalin denunció indirectamente las concepciones militaristas según las cuales el Ejército Rojo había sido el principal artesano de la victoria. En efecto, la idea del Ejército por encima del Partido, preconizada en la época de Tujachevski, se volvió a desarrollar al final de la guerra entre los allegados de Zhúkov. Stalin reconocía muy bien los méritos enormes del Ejército, pero dijo: “Ante todo, es nuestro régimen social soviético quien ha triunfado… La guerra ha demostrado que el régimen social soviético es un régimen verdaderamente popular”. La victoria fue debida, en segundo lugar, a “nuestro régimen político soviético… Nuestro Estado soviético multinacional ha resistido todas las pruebas de la guerra y ha probado su vitalidad.”

3.- Truman, “Memoires”, Tomo II, p.462.

4.- El Ejército Soviético liberador en la Segunda Guerra Mundial. Ed. Progreso. En Francés. 1977. Página 188.

5.- Informe de Andréi Zhdánov sobre la situación internacional, sep. 1947. Impreso Marechal, Paris, 12-1947. pp.5-7, 14, 21, 7, 26.

6.- James Klugmann, “From Trotski to Tito”, Lawrence and Wishart, London, 1951, p.13.

7.- Idem, p.22.

8.- Idem, p.9.

9.- Idem, p.11.

10.- “Informe: El PCY en la lucha por una nueva Yugoslavia…” Belgrado, 1948, pp.94, 25.

11.- “Directives du CC”. dans Questions actueles du socialisme, n°10, enero-febrero 1952. Agencia Yugoslava de Información, pp.160, 161, 145.

12.- Idem, p.85.

13.- New York Tribune, 31/7/1951.

14.- Mao Zedong, “Informe al IX Congreso del PCCh”, sobre: La Gran Revolución Cultural Proletaria, resumen, Pekín 1970, pp.22-23.

15.- Malenkov, Informe al XIX° Congreso, Ed. en lenguas extranjeras, Moscú, 1952.

16.- S. Doernberg. Actividad de la Administración Militar Soviética en Alemania (1945-1949). Revista Histórica Militar.1966. Nº8, pág. 8.

Fuentes consultadas.

La URSS y la Revolución de Terciopelo. Ludo Martens. Editorial EPO.

Otra mirada sobre Stalin. Ludo Martens. Juventud Comunista de Asturias.

Historia de la URSS (1917-1957). Academia de Ciencias de la URSS. Editorial Grijalbo, 1958.

Historia de la política exterior de la URSS (1945-1970). Editorial Progreso. 1974.

La construcción económica del Socialismo en el siglo XX. José Antonio Egido. Editorial Templando el Acero, 2009.

“Stalin, historia y crítica de una leyenda negra”. Doménico Losurdo.

Comentarios de Annie Lacroix-Riz, a la parte del libro de Geoffrey Roberts dedicada a la posguerra y la Guerra Fría.

Rolf Berthold, “La Chine sur la voie du socialisme”, Le Socialisme à la chinoise, Etudes Marxistes, nº 64. Bruselas 2003.

El Pacto de Varsovia. Claude Delmas. Fondo de Cultura económica. México 1985.

La Kominform. Lilly Marcou. Editorial Villalar 1978.

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